
Tañer el laúd es un movimiento clásico del Taiji Quan que expresa escucha, sensibilidad y equilibrio dinámico. Su ejecución correcta integra desplazamiento, rotación, relajación y una clara coordinación entre intención (意 yi), estructura y respiración. A continuación se presenta una descripción técnica y energética del movimiento, respetando su secuencia interna y su lógica corporal.
Preparación y desplazamiento inicial
El movimiento comienza con un medio paso hacia delante, manteniendo el peso del cuerpo claramente en la pierna atrasada durante todo el proceso. El apoyo del pie delantero se realiza con suavidad y precisión: primero la punta del pie y después el talón, sin transferir el peso.
Las manos conservan su altura y posición espacial, evitando elevaciones innecesarias. El cuerpo busca una armonía global: eje vertical estable, caderas relajadas y hombros sueltos.
La mano derecha se relaja progresivamente al mismo tiempo que el peso se asienta atrás. Al relajarse, la mano cae de forma natural, quedando alineada en el mismo plano que el antebrazo, sin quiebres ni tensiones.
Intención clave: la caída de la mano derecha y el asentamiento del peso atrás terminan simultáneamente.
Giro a la derecha y expansión de las manos
Desde esta base estable, se inicia la siguiente acción: el tronco gira suavemente hacia la derecha. Para permitir un giro natural y continuo, se relajan de manera consciente la cadera y el hombro derechos.
Durante el giro:
La mano izquierda asciende al frente, con la palma orientada hacia arriba, como si ofreciera o sostuviera algo delicado.
La mano derecha describe un arco hacia la esquina derecha, realizando una rotación externa del antebrazo; la palma gira hacia el exterior y se sitúa frente al pecho.
El peso permanece en la pierna atrasada todo el tiempo, sin desplazarse.
Intención clave: el giro del tronco, la subida de la mano izquierda y la rotación externa de la mano derecha concluyen a la vez.
Retorno al frente y descenso del brazo derecho
La acción continúa con el retorno del tronco al frente. Para facilitar este movimiento sin rigidez, se relajan ahora la cadera y el hombro izquierdos.
La mano derecha desciende de forma natural, cayendo hasta la altura del cinturón, con la palma orientada hacia el suelo.
La mano izquierda mantiene su altura y su posición en el espacio, mientras su palma rota suavemente hacia abajo, mediante la rotación del antebrazo.
El peso sigue claramente atrás, preservando la estabilidad y la sensación de arraigo.
Intención clave: el giro del tronco al frente, la caída del brazo derecho y la rotación del antebrazo izquierdo finalizan simultáneamente.
Elevación y descenso de la pierna: adopción de la postura
La última fase consiste en elevar y descender la pierna izquierda en el sitio. Para ello, se lleva todo el peso al eje posterior, permitiendo que la pierna se eleve sin esfuerzo. El pie vuelve a apoyarse prácticamente en el mismo punto del que se levantó.
Esta elevación favorece de manera espontánea una inspiración natural, sin forzar la respiración. Los brazos mantienen su relación espacial, sin adelantarse ni retrasarse.
De forma sutil, al elevar y descender la pierna, los codos acompañan con un ligero ascenso y descenso, manteniendo la unidad del cuerpo.
Intención clave: la subida y bajada de la pierna y el ascenso y descenso de los codos terminan al mismo tiempo.
Postura final y oposición estructural
La postura final de Tañer el laúd expresa una clara oposición equilibrada:
Mano derecha: a la altura del cinturón, palma hacia el suelo.
Mano izquierda: frente al pecho, a la altura del pecho, palma hacia el suelo.
El peso permanece atrás, el eje está centrado y el cuerpo relajado, listo para escuchar y responder con sensibilidad.
Síntesis
Tañer el laúd no es un gesto externo, sino un ejercicio de coordinación profunda: peso, giro, manos y respiración avanzan juntos. Lo que define el movimiento es la relajación consciente, la simultaneidad de las acciones y una intención clara que guía el movimiento desde el centro.
Cuando se ejecuta correctamente, el movimiento transmite serenidad, sensibilidad y una sensación de control sin rigidez, fiel al espíritu del Taiji Quan.
Artículos relacionados:
Movimiento 9 de Espada de Taichi – Tutorial Paso a Paso
Guía Técnica: Cómo realizar el movimiento «Cepillar la Rodilla y Empujar»
Domina el Movimiento 7 de Tai Chi con Espada (Guía Paso a Paso para Principiantes)
Movimiento Cinco: «Golpear con el Hombro» (Kao) – Guía Técnica Paso a Paso
