
En nuestra práctica diaria, a menudo nos movemos con la sensación de que un «yo» central está al mando, dirigiendo cada gesto y cada pensamiento. Esta es una intuición poderosa, pero ¿y si fuera una ilusión? El libro Conscious de Annaka Harris nos ofrece una perspectiva reveladora: la conciencia podría no ser la autora de nuestras acciones, sino más bien el espacio donde estas se manifiestan.
Esta idea transforma radicalmente la manera de entender y practicar artes como el Chikung y el Taichi. En lugar de ser el «controlador» que ejecuta un movimiento, podemos convertirnos en el «observador» que atestigua cómo el movimiento nace y se desarrolla a través de nosotros.
Dejar ir el control para encontrar el flujo
Según la neurociencia, la preparación para una acción comienza en el cerebro antes de que seamos conscientes de haber tomado la decisión. La conciencia es «la última en saber». En este sentido, la sensación de que «yo decido moverme ahora» es una narrativa que nuestro cerebro construye después de que el impulso ya esté en marcha.
El Chikung y el Taichi nos ofrecen un laboratorio perfecto para experimentar esta realidad. El objetivo de estas prácticas no es forzar una postura o un movimiento, sino cultivar un estado de relajación y quietud desde el cual la acción puede surgir de manera espontánea y fluida. Se trata de permitir que el movimiento ocurra, en lugar de fabricarlo.
Cuando nos preparamos para iniciar una forma de Taichi, el verdadero arte no consiste en ordenar a los músculos que se relajen. Consiste en sostener la intención y esperar a que el impulso para moverse nazca desde nuestro interior, desde nuestro centro. El movimiento no es una orden, es una respuesta.
Tu rol como practicante cambia fundamentalmente:
Dejas de ser un microgestor que lucha con la tensión y la precisión.
Te conviertes en un testigo silencioso que acompaña el despliegue natural del cuerpo.
Una práctica consciente: sentir antes de actuar
La próxima vez que estés en tu espacio de práctica, intenta aplicar esta idea inspirada en el resumen:
Encuentra la quietud. Antes de comenzar, simplemente párate. Siente el contacto de tus pies con el suelo. No hagas nada más que estar presente.
Plantea la intención. Trae a tu mente la imagen del primer movimiento de tu forma. Sostén esa intención sin actuar, como una semilla plantada en la tierra de tu conciencia.
Observa el surgimiento. En lugar de «lanzarte» a la acción, espera. Presta atención a la sutil sensación interna que precede al movimiento físico. Puede ser un ligero cambio de peso, una tensión que se acumula y pide ser liberada, un «saber» interno de que el momento de actuar ha llegado. Es un impulso, no un comando verbal.
Fluye con lo que aparece. Cuando ese impulso surja, déjate llevar por él. Tu cuerpo ya sabe qué hacer. Tu conciencia simplemente acompaña el viaje, observando cómo la intención se manifiesta en un movimiento físico, libre de esfuerzo y de la tiranía del «yo» controlador.
Al adoptar esta perspectiva con la guia adecuada, tu práctica de Chikung y Taichi se transforma. Deja de ser un ejercicio físico para convertirse en una meditación profunda sobre la naturaleza de la conciencia. Descubres que no eres la ola que se esfuerza por llegar a la orilla, sino el océano tranquilo que permite que la ola surja y se disuelva en él. Esta comprensión no solo mejora tu técnica, sino que te conecta con una paz y una libertad que van mucho más allá del movimiento mismo.
https://theconversation.com/decidido-de-robert-sapolsky-la-ilusion-del-libre-albedrio-239018
https://laicismo.org/decidido-de-robert-sapolsky-la-ilusion-del-libre-albedrio/
https://www.getstoryshots.com/es/books/free-will-summary/
https://www.bbc.com/mundo/articles/c035p8kw6nlo
https://bloghemia.com/2024/08/el-libre-albedrio-es-solo-una-ilusion.html
http://divulgauned.es/el-libre-albedrio-una-ilusion-adaptativa-que-nos-transformo-como-especie/
https://capitanswing.com/libros/decidido/
https://www.youtube.com/watch?v=3ToDxHFdLto
