
Hoy, al practicar Chi-Kung estático durante apenas cinco minutos, he comprendido algo que no es nuevo, pero que esta vez se reveló con una claridad distinta:
El Chi-Kung estatico no te pone fuerte simplemente por hacerlo.
Ni siquiera la quietud, ni la postura de pie en meditación, si están mal alineadas, generan fuerza verdadera.
Uno puede quedarse inmóvil y creer que está haciendo algo valioso. Pero si la estructura es débil, si el cuerpo no se organiza bien frente a la gravedad, entonces no hay raíz, no hay centro, no hay fuerza.
Por ejemplo, si al colocarte en postura te inclinas un poco hacia delante, o hacia atrás, o si las caderas no están bien posicionadas, o las rodillas colapsan hacia dentro o se abren demasiado, o el peso está más en un pie que en otro… entonces el cuerpo está compensando, no enraizado. Está sujetándose a sí mismo en lugar de sostenerse desde el centro.
El Chi-Kung estático, entonces, no fortalece por repetir la forma, sino por cómo esa forma se habita desde la estructura y la atención.
Y esa fuerza no es muscular, ni emocional, ni espiritual. Es una fuerza que nace del centro bien alineado con el cielo y la tierra, y que se manifiesta en todo el cuerpo sin esfuerzo.

¿Y si lo pruebas tú mismo ahora?
No necesitas entender nada. Solo prueba durante cinco minutos, y observa con honestidad.
Instrucciones:
1. Ponte de pie, con los pies al ancho de los hombros.
2. Relaja las rodillas, sin que se colapsen hacia dentro.
3. Siente el peso caer por el centro del cuerpo. Ni en la punta ni en el talón.
4. Deja la pelvis libre. Que no se meta hacia dentro ni se vaya hacia atrás.
5. Cabeza suspendida desde la coronilla. Sin forzar el cuello.
6. Brazos delante, como abrazando un árbol. Sin tensión, pero con presencia.
7. Respira naturalmente. Solo observa.
Quédate cinco minutos así.
Y al terminar, no pienses en si te fue bien o mal. Solo responde a estas preguntas:
– ¿El peso estaba bien repartido entre ambos pies, o uno cargaba más que el otro?
– ¿Al balancearte ligeramente la cadera, perdías fuerza o equilibrio?
– ¿Tus rodillas colapsaban hacia dentro o se abrían hacia fuera sin control?
– ¿Sentías que sostenías tú la postura, o que la postura te sostenía a ti?
– ¿Podrías quedarte así más tiempo sin forzar?
– ¿O tu cuerpo pidió salir antes de tiempo por incomodidad?
Estas preguntas son el espejo.
Las respuestas no necesitan palabras. Solo una sensación clara en tu cuerpo.
Ahí empieza el verdadero Chi-Kung.
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Comentarios
Una respuesta a “El centro es lo que te pone fuerte ”
[…] los rincones menos iluminados del vasto imperio del Tai Chi Chuan, existe un linaje cuya fuerza no se exhibe con estridencia, sino que se transmite como un susurro entre generaciones. El estilo […]
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